Hoy nos gustaría hablar de un tema de suma importancia como son los aludes, algo que creemos poco probable pero que es más habitual de lo que pensamos. Fundamentalmente vamos a mencionar las causas que lo provocan, dejando un espacio abierto para que comentéis lo que os apetezca sobre ello.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que la nieve es normalmente sólida y compacta, por lo que causar un alud no es probable, aunque a veces ocurre, sobre todo cuando la nieve está formada por gránulos o pelotillas, lo que quiere decir que está suelta y resulta inestable y forma capas que pueden desprenderse en cualquier momento. Normalmente los aludes se producen porque una pequeña capa se desliza sobre otra más sólida, que es arrastrada, formando cada vez una mayor cantidad de nieve arrastrada y por lo tanto un alud más peligroso.
La nieve más peligrosa a la hora de formar aludes es la nieve conocida como de azúcar, ésta es, copos grandes y redondos que forman capas muy resbaladizas en las que cualquier perturbación provoca un movimiento importante y por tanto un alud.

Las causas pueden ser varias, pero fundamentalmente son una acumulación de factores. En primer lugar el tipo de nieve formada, el peso de la misma y la inclinación de la montaña, y por supuesto las perturbaciones que sufra, ya sea por la caída de una roca, el paso de un animal o una persona e incluso las vibraciones del sonido pueden desembocar un alud de importantes consecuencias.
Ya sabes, antes de aventurarte, recuerda que debes estar bien asesorado, equipado y por supuesto acompañado por profesionales.
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